la melancolia me invade al recordar lo que fui de niño, los recuerdos de aquel sitio donde creci, donde el tiempo transcurria de manera lenta, donde mi mundo transcurria mas trepado de un arbol con juegos inventados por mi imaginacón, las largas caminatas asta la cebrada para ballarme el las pozas de agua clara y de frio intenso, tambien extraño aquello que yo imaginaba como aventuras cuando buescaba con mi abuela las bacas en la corraleja para llevarlas al ordeñadero, mi abuela esa esa vieja cansada por el arduo trabajo del campo con el pelo dañado por el sol su arrugada piel y con sus ojos color verde esmeralda de gran belleza, sabios consejos y de inumerables refranes, recuerdo tambien aquellos dias de arduo trabajo de los obreros cuando araban los maizales, los juegos y corridas por los cafetales y lo que mas disfrutaba
era acompañar a mi tioabuelo a los trapiches cuando se tenia que moler la caña de azucar para hacer las panelas y la miel, esa dulce miel de la cual comia tanto que algunas veces empalagava y otras me causaba dolor de estomago
aquellos tiempos y aquellos sitios que tanto hañoro, los arboles, la naturelza, los animales, los cuentos de fantasmas de los mayores por las noches de luna llena, las casas con los techos de tejas rojas y paredes de barro y los pisajes de montañas imponentes de belleza eterna.
pero al igual que la madera que se quemaba en los fogones, asi se fueron quemando esos tiempos de inocente felisidad que se comvirtieron en seniza cuando viaje a la ciudad para continuar con mis estudios.
a veces pienso que la vida es injusta y a veces me gustaria maldesirla y maldesir al destino y me pregunto por que no podemos tener el poder de desidir si queremos dejar de ser niños o no.
pero que mas dá solo que queda seguir caminando por el asfalto y recordar mi niñez como algo lindo que fue y ya no será....
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