Me dieron ganas monumentales de escribir, y presiento no será sobre nada en particular. Será como abrir un grifo y que el caudal se haga presente de la forma que le apetezca. Vendrán así de mano cosas quizás inconsecuentes, o tal vez todo dé vueltas y al final una vez que las palabras tomen formas digan mas que si lo hubiera planeado con esmerada empresa. Se trata de adentros que por tramites prolongados se habían acostado a esperar empolvándose, y fueron ignorados a tal punto que hoy siento que su desentierro traerá consigo un desarreglo tan caótico que vislumbrará en su desorden. Está en ese caudal la maravilla de la expresión, cuando las letras se pueden saborear y en cada tono se envuelven emociones, como cuando los poemas en sus pausas tildan temores que no puede ni un arma verdadera invocar. Es como meterse en la piel y despertar los poros, como fumigar el aire y darle un banquete al olfato, y todo sin que se muevan de sus sillas. El amor de crear, de hacer con detalles un mundo disímil, y tan inverosímil a la vez que la cautela del cerebro ignora donde empieza la realidad y donde se pierde la conciencia en lo abstracto. En este mundo saco energías para comprender lo que me rodea, para sentirme amo y señor de mi rumbo, y así las reglas son solo mías. Es mi sufrir, y con él alimento la esperanza. Es mi júbilo concentrado y a la vez disperso, esta en todo lo que así lo disponga, y lo arrebato de sus manos si lo apetecen las circunstancias. Veras que aquí es diferente, aquí no aplican las reglas del conformismo, ni veras que me pierda en el temor de herir, sino que la experiencia enseña lo que cada quien de ella se atreva a tomar. No me importa la política correcta, ni la sinceridad en su base, pues quien lo tome o se atreva a dar significado tendrá la cómoda opción de devolverlo a la inercia. Allí se queda, y no se piensa inconclusa, pues su naturaleza es de otra índole. No existe para el mundo, la verdad solo existe para mí, el mundo lo juzgará y así nunca podrá ser entera, solo mitades que se crean en cada perspectiva, y la colectividad será esa congruencia de la cual todos los escritores añoran ser núcleo. |