PALABRAS DE UN CUADRO///
No quiero ser arrogante, pero me jacto de ser digno de alabanza. ¿O no están acaso todos ustedes observándome, tratando de desnudarme frente a sus ojos? Soy una simple obra de arte, o por lo menos así me han llamado. Soy un simple revoltijo de colores, pinceles, ideas, manos y épocas. Dos mujeres juntas, una distanciada, una mesa azul, un fondo y una forma, y colores, y ojos y expresiones, dolores y alegrías, suplicios, dichas y consuelos, y euforias y tormentos.///
No podrán verme realmente, pues soy multifacético y versátil, ¿o existe alguien, quien quiera que sea, que pueda decirme que en mí no existe todo lo anteriormente mencionado?///
Los siento, pretendientes, pero no hay quien pueda desarroparme, pues estoy vivo, tengo conciencia, y eso lo sé. Existe quien me pintó, pero ese alguien no sabe la verdadera razón por la cual lo hizo, pues fui yo quien lo concibió a él, y si no me creen piensen en esto: Fui yo, y no él mismo, quien lo convirtió en artista.///
Me despido de ustedes seres cándidos y decididos, y les doy un consejo, no traten de ver en mi lo que no existe, pues no todo existe, y no todo es absolutamente verdadero, no todo es como yo, que existo y les hablo y les pido que no olviden, que soy yo, al menos en esta ocasión, quien los convierte a ustedes en escritores./// |