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Realidad El trompo giraba locamente de un lado a otro, mientras la punta de acero se gastaba contra el pavimento. El niño saltaba alegremente alrededor y el pequeño giroscopio se estabilizaba, hasta que llegó a estar vertical en un solo punto y la locura de su temperamento inicial fue reemplazada por esa quietud de estar en un sitio. Su energía podía percibirse claramente en la fuerza de su movimiento. Las leyes de la física no cambian, la conservación del momento llevó a la peonza a equilibrarse, el niño empero seguía saltando alrededor, un poco después el juguete pareció trastabillar y el niño se detuvo preocupado. La entropía hacía su parte, el objeto pronto se detendría. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |