|
Una fuga en la noche ¡Por fin estoy en mi cuarto! Con lentitud me quito las ropas y me enfundo una pijama que odio, pero que utilizo para no contrariar a la familia. Me acuesto y en el silencio, llega una inesperada erección a la cual debo de cumplir, de manera ordenada y con suspiros entrecortados. Es un padre nuestro que me limpia las porquerías acumuladas durante el día. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |