Entré en una venta de garaje para curiosear. Me deleité con la gran variedad de zapatos, de estilos y modelos: de seda y raso, con hebillas grandes y pequeñas; botas y botines de tacón alto, plataformas, mocasines planos y con tacón cuadrado, sandalias con tacón de aguja, de copa, de charol, en piel, jeans y paño. También encontré pelucas maravillosas: rubias, morenas, rojizas, con mechas, destellos azules, doradas y plateadas.
Cuando me acerqué a la dueña para pagarle, observé la colección de lentes oscuros dentro de la vitrina. Era impresionante toda la mercancía, no pude contener mi curiosidad y le pregunté: “Señora, ¿cómo pudo adquirir tantos objetos originales y en tan buen estado?, están como nuevos.
—Fácil. Cuando era joven, trabajé como agente secreta: fui una chica Bond.
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