Escucho el sordo bullicio del mar,
siento la suabe brisa que roza los poros de mi piel
y el viento que empuja mi pelo.
Luego caigo agoviada sobre la dulce arena,
desnuda de alma y libre de mente.
Mis opidos captan el mágico cantar de las gaviotas,
ellas vuelan errantes
sin saber que su cantar
embriaga de vida mi alma.
Escucho el soplar del viento
y me encuentro sumida en el desierto de mi corazón,
en donde cada palpitar
es un rebote de mi existencia...
es un "sin fin" de miedos y alegrías....... |