Amor, el dolor debe callar ahora.
Dentro de los límites inciertos
de tu belleza, yo me alcé
en una rebelión de sueños.
Nuestras luchas tejen un único
destino de amantes subersivos.
Busquemos el pan para todos,
para nosotros, el amor que
aguarda la caricia del día,
la noche cómplice de nuestro
encuentro clandestino,
nuestros nombres que se pierden
a veces en el laberinto de la multitud.
Compañera, no me abandones.
Toma mi mano.
Camina junto a mí
por la escarpada ladera
del día.
Alza tus brazos,
que tus manos no teman
construir un futuro.
Que tus ojos nunca digan:
"el mañana es sólo una lágrima
que ha de perderse en el mar
de la incertidumbre".
Compañera, amame
y ama estas manos
que solo saben de amor
lo que vos les has enseñado. |