(parte dos)
Comienzo a conversar con mi amiga, pero ella ya esta ocupada con mi compañero de clases.
De nuevo me siento invisible.
Lo intento e intento, pero no resulta. Donde valla, la gente esta ocupada riéndose, hablando cosas privadas, viendo a chicos lindos por la ventana o jugando. Obligada a irme a sentar y seguir con mis pensamientos.
¿Por qué me castigas así? ¿Por qué me diste este don de la invisibilidad? Sabes, yo no lo deseo, me siento mal siendo invisible. Desearía que por lo menos alguien de esta sala me escuchara, me viera como estoy.
Sola, con la cara machucada por mi caída que nadie noto, con las lágrimas borradas de mi rostro.
¿Por qué nadie me mira? ¿Por qué todos son así?
No entiendo. Porque todos están al favor de la masa, de seguir las tendencias de esta sociedad. ¿Por qué mejor cada uno tiene su estilo, su forma de ser, de pensar, de actuar?
¿Por qué todos tienen que ser iguales? “¿Cuál es la gracia?”
¿No que decían que es mejor ser “original”?
No los entiendo. Me siento sola, por que no aparece esa persona que siente lo mismo que yo, que piensa algo por el estilo.
Me siento mal, tengo ganas de llorar.
Quiero… quiero… quiero un arma.
Sí, ¡eso! Ya sé donde puede estar.
Este es el día. ¡o si! Esperen a que lleguen todos los de este condenado curso.
-Por favor compañeros, pónganse en fila uno por uno, les tengo una grata sorpresa. Si, así esta bien.
Me siento, y comienzan a caer mis lágrimas. ¿Alguien me siente? ¿Alguien me escucha? Por favor! Alguien que se acérquese a mi, que me escuche, que me mire por lo menos.
Esta bien, vallan entrando uno por uno a la sala, yo los espero.
Uno a uno van cayendo como ratas. Sangre desparramada por toda mi sala, la sala que supuestamente fue mi segundo hogar.
Yo en realidad, no quería matarlos, simplemente fue un ataque de dolor, de locura mental por mi invisibilidad.
Pero comienzo a sentir mi nombre, alguien me llama. ¡Que emoción! Pero, ¿no qué todos estaban muertos?
- ¡Kirika… ¡¡¡ Despierta!!! - A, disculpe señorita profesora. – para la próxima intenta no estar en las nubes por favor Kirika - Si señorita, no volverá a ocurrir… espero.
Otra ves me volvió a pasar, ¿Por qué siempre me pillan sumergida en mis malditos pensamientos?
FIN.
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