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Inicio / Cuenteros Locales / claraluz / El bosque animado.

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Como cada primer lunes de mes, los árboles de la comunidad subían a lo alto del bosque a una reunión presidida por el señor Roble.
El primero en llegar fue Ciprés, el más veterano de la comunidad. Le siguió el sabio Olmo, generalmente rotundo en sus intervenciones y muy observador. Naranjo y Limonero llegaron poco después acompañados de Abeto Júnior, era la primera reunión de los tres y miraban todo con mucha atención. Almendro llegaba sonriente, ahora que estaba en flor se sentía más pletórico y coqueto que de costumbre. Más atrás avanzaba Chopo escuchando con paciencia las penas de Sauce Llorón, quizás el árbol más sensible de todos los que estaban allí, pero de casta le viene al galgo, ya que todos sus antepasados tenían esa extrema sensibilidad y él la había heredado. En esta ocasión el último en llegar fue Eucalipto, estaba un poco resfriado y agitaba sus ramas con suavidad para no cansarse demasiado y poder respirar mejor.
- Buenos días amigos- dijo Roble con voz potente. Me alegro de saludarles a todos de nuevo y no lamentar ninguna baja en estos tiempos que corremos. Sabemos que estos últimos fines de semana han sido especialmente peligrosos para muchos de nosotros, el verano y el buen tiempo han hecho que nos visite mucha gente queriendo pasar días enteros entre nosotros. No olvidamos que nos han hecho compañía, nos han entretenido y hasta divertido, pero a pesar de ello siempre hay incidentes que contar y ojalá se subsanen cuanto antes. Propongo que en esta reunión hagamos algo más que contar nuestras vivencias negativas o quejas, hagamos que de una vez por todas nos escuchen y entiendan que también nosotros tenemos derechos. Mi intención es hacer llegar al alcalde una lista con nuestras observaciones y quejas para sentirnos menos indefensos.
- ¡Eso, eso!- gritaron todos al unísono-.
El primero en hablar fue Olmo:
- Hemos tenido demasiado ruido- dijo-. La naturaleza está para disfrutarla con tranquilidad y anoche en mi parcela aparcaron unos coches tunning con sus potentes altavoces y al ritmo de una música atronadora todos bailaban y gritaban. Eran ruidos molestos que contaminan este ambiente, no era lugar para ello.
- Yo también los escuché dijo Ciprés. Cuando todos estuvieron borrachos empezaron a hacer muchas tonterías, rompieron las botellas de cristal de las que bebían y lo dejaron todo tirado en el suelo.
- Eso es lo peor- prosiguió Olmo-. El viento es nuestro amigo pero a veces puede ser nefasto. Si el sol da de lleno en esos vidrios rotos puede iniciar un incendio y aunque no es voluntad del viento (todos lo sabemos) puede propagarlo rápidamente.
Roble con letra firme tomaba nota de todo lo que decían. Le parecía una razón importante de peso y la apuntó como primera de la lista. A continuación intervino Chopo:
- Estaba asomado a las ramas de mi casa cuando observé a unos jóvenes arrancar la vegetación de mi jardín. Parecían mofarse con la naturaleza por puro placer y sin sentido alguno. Una vez arrancado casi todo, apenas dejaron unos matojos pisoteados en el lugar.
- Yo presencié algo similar en mis tierras- adelantó Almendro-. Eran tres señores de mediana edad. En mi terreno hay piedras y rocas donde sentarse cómodamente, me gusta tratar bien a mis invitados, pero ellos tuvieron que elegir las grandes rocas que sostenían mis raíces y que al mismo tiempo servían de madriguera a unos conejitos. Las cambiaron de lugar y las tomaron como asiento. Uno de ellos advirtió a los otros dos de la conveniencia de coger otras rocas, dándose cuenta del peligro que ocasionaba para mí y para la madriguera que dejaban desprotegida. Pero los otros dos se rieron diciendo que eran tonterías y que nada de aquello le importaba a nadie. Cuando dieron por terminada su estancia no fueron capaces de poner las rocas en su lugar y he tenido que hacer mucho esfuerzo y equilibrio para fortalecer de nuevo mis raíces.
Roble escuchaba con atención y tomaba nota de todo lo acontecido. El turno de palabra a rama alzada se estaba respetando de forma correcta y pronto los recién integrados al grupo - Naranjo y Limonero- tomaron la palabra y quisieron participar:
- Ayer nosotros vimos a un hombre que hacía pesca en el arroyo en la zona protegida, a pesar de ver el cartel que lo prohibía expresamente. Su perro le hacía compañía y mientras él llenaba su cesta de salmones el animal no paraba de arrancar las ramas de los arbustos e hizo sus necesidades en ellas. El dueño cuando lo vio no recogió nada, solo puso un plástico encima de las heces porque decía le estaba mareando el olor.
- Otro gran peligro-intervino nuevamente Olmo- Los plásticos son tan peligrosos como aquellos vidrios rotos. No son biodegradables y parece que el hombre no quiere darse cuenta del peligro que ocasiona dejándolos ahí tirados en medio del bosque.
Se formó un poco de revuelo, todos querían apuntillar algo al respecto. Señores, por favor, un poco de orden- intervino Roble- . Estoy intentando apuntar todo pero necesito que vayan algo más despacio y sigan respetando el turno de palabra como hasta ahora para no dejarme nada atrás.
Tomó la palabra Sauce Llorón:
-A mi mujer y a mí nos han marcado con una navaja nuestros troncos- dijo entre sollozos-, una pareja de jóvenes enamorados. Al principio no nos molestaban, hablaban y reían sin parar hasta nos habían contagiado también a nosotros con su felicidad. Pero entonces fue cuando el chico sacó de su calcetín una navaja con la que dibujó un corazón en medio de mi tronco y dentro escribió sus nombres “David y Eva”. A mi mujer le hicieron lo mismo, pero además la chica dijo que como recuerdo de aquel momento se llevaría una rama. Y sin pensarlo dos veces descolgó la última rama que mi mujer con tanto cariño y esmero había hecho nacer. Un crujido de dolor que aún nos dura.
En ese momento todos sintieron el dolor de Sauce y su familia como si fuera suyo propio. Tras un breve silencio intervino Abeto Júnior:
-Este fin de semana un grupo de niños y sus padres acamparon en una de nuestras zonas protegidas. Todas las noches hacían una hoguera para calentarse, ajenos al gran peligro que podían haber ocasionado. Durante el día enseñaban a sus hijos a pescar y los padres hicieron caza furtiva. Ya sabéis la buena vista de la que gozo, observé que sobrepasaban el coto protegido y esa misma noche con una nueva hoguera cenaban lo que habían cazado allí.
- Es cierto- continuó Chopo-. A mis ramas llegaba el olor de la barbacoa, donde por cierto dejaron sin recoger los rescoldos de las negras brasas. Tiraron las sobras de la comida en una bolsa que ni tan siquiera cerraron; y aún sigue allí.
- Esto de la basura es algo que se repite mucho- intervino Eucalipto- Anoche de madrugada se acercó una furgoneta de forma clandestina como si huyera o no quisiera ser vista por nadie, abrió su maletero y de ella sacó una nevera vieja que dejó en el suelo. Subió al coche y se alejó, sin más.
Si amigos-dijo Roble- neveras, lavadoras, en general cualquier electrodoméstico. Esto es importante, tomo nota y lo añado a la lista. Ahora para finalizar quiero que todos pongáis vuestras raíces en este escrito. Es hora de que nos cuiden y protejan. La naturaleza seguirá sirviendo al hombre mientras éste la sepa respetar.
Al día siguiente el alcalde miraba la correspondencia cuando un sobre llamó su atención. Era muy grande, sobresalía de los demás, estaba algo arrugado como si hubiera hecho un largo viaje y era de papel reciclado color marrón. En su interior contenía una larga lista que leyó detenidamente. No encontró remitente alguno, solo unas pequeñísimas raíces en forma de finas venas, algo de tierra y mucha sabia. Todo ello le motivó y esa misma mañana preparó con importantes argumentos su próxima campaña sobre la naturaleza y el hombre en general, y de forma particular sobre sus ciudadanos y el bosque. Imprimió folletos que hizo repartir a todos los habitantes dictaminado unas normas y pidiendo la colaboración de todos al mismo tiempo que prometía más vigilancia para el buen fin de todo y de todos.

Texto agregado el 01-11-2005, y leído por 306 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
2008-07-01 22:52:06 sin palabras estoy; estoy maravillado.5* jardin erodelasnubes
2006-06-25 18:29:17 si!!! me encanta que puede convertirse en una lectura escolar obligada...porque deveras pienso que si bien nosotros "los adultos" tenemos mucho que hace, en los niños esta la esperanza...decìa Martì: enseñale a un niño el sentido de lo que es sembrar y nunca tendras que caerle a palos par que cuide un àrbol. luzyalegria
2006-03-16 15:22:25 Tras leer tu cuento he quedado pensando en lo falto de ternura que se encuentra el mundo, con literatura y todo. Logras crear una fábula con cierta clarividencia, el momento futuro y me temo que no muy lejano en que la naturaleza 'le pasará la cuenta' al ser humano, que se ha despreocupado hasta de la propia madre natura que lo acoge. Y esto sin perder la ternura de los pesonajes, de sus observaciones; no hay cómo quedar indiferente ante tu historia, mis respetos! Quilapan
2005-11-21 22:49:48 Coincido con Juan y con Marìa, una hermosa forma esa que nos permite escuchar el susurro de la tierra. Mis estrellas y un beso. carloel22
2005-11-08 18:46:52 Una belleza de texto. Ese bosque que expresa sus viscisitudes y nos hace reflexionar sobre la actitud humana, no siempre altruista, hacia una naturaleza que nos abriga y sostiene, a pesar de nuestro accionar. Shou
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