La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - Juan-Selva - 'Neruda'
Neruda
Quien grita sin miedo, le entrega sus alas al vuelo, y vuela tan lejos que es ave real, llanto y fuego, quien vuela en silencio, descubre el secreto del juego y vuela y vuela, no importa la ira del viento. (Kraken, Palabras que sangran.)
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Para empezar, no sé por donde empezar, pero eso es lo de menos, al final de cuentas el final bien puede ser el inicio y viceversa, no presten atención a esos pequeños detalles. No, no soy poeta, pero en este caso lo intentare, tomaré prestado a Ricardo Neftalí como guía en mi intento, este es mi experimento. Vamos a ponerlo de la siguiente forma: yo soy el amor, ella es el olvido; entonces, como llegar hasta ella siendo lo poco que soy. Para empezar, no sé por donde empezar, pero eso es lo de menos, al final de cuentas el final bien puede ser el inicio y viceversa, no presten atención a esos pequeños detalles, mi nombre es Fabián y no les diré como se llama ella. Eso es lo que tienen que saber.
Yo soy esto que gime, ella es lo que me hace gemir, la amaba, ella también parecía amarme, esa era la sutil impresión que dejaba sobre mis labios con besos apasionados, el pensamiento de mis oídos cuando las palabras se deslizaban desde su boca por el viento, para chocar en mi. Sí, ella y yo éramos novios, amantes, amigos; por lo menos eso creía yo.
Siento tu hora, ahora empiezo a recordar los momentos, los tantos momentos, el día aquel que me revestí con mi armadura de sueños para liberarla de aquel castillo en el que estaba encarcelada, pero ella no tenía los cabellos de Rapunsel, entonces convertí mis versos en alas y llegue hasta ella. Pero en el preciso instante en que estaba por sacarla de allí, ella con sus labios rompió mis alas; porque a las princesas que están encerradas en castillos no les gusta que tipos como yo con armaduras de sueños y alas de versos las salven, sino un príncipe azul que yo jamás seré.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y ya es demasiado tiempo sintiendo tu silencio. Recuerdo ahora cuando me convertí en poeta para hacerle tres líneas, ella las miró y las escupió; porque las palabras son de aire y van al aire dice Becquer. Vaya ironía.
Pero no moriré ahora. Le digo adiós y sonrió. Aunque este sea el último dolor que ella me causa y este el último verso que yo le escriba.
Texto de Juan-Selva agregado el 04-11-2005. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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