En mis pensamientos
Cuando recorro el verde pasto,
que sólo aparece en invierno.
Y de la caída brisa del mar
brota vida hacia el suelo,
te recuerdo.
Porque el ruido del mar allá abajo
juega con el movimiento de los pinos.
Del mismo modo que nuestra entrega
se funde en la respiración del uno y el otro,
se mueven con el viento,
las hojas y la marea.
Y qué importa que el sol se esconda,
y que el viento haga más ruido,
y que la gente marche a sus hogares.
Mientras conozcamos el camino,
frío ni hambre sentiremos,
si existe un eterno abrazo
tuyo y mío.
02 de Agosto 2005
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