Ha cesado de llover,
la mañana se abre fría,
el sol escondido
alumbra a ratos.
Los brillos de la ventana
se mezclan con mi reflejo
varias gotas se escurren,
y me deleito contempländolas;
pues ellas se llenan
de colores prestados.
A través de sus surcos,
veo mis árboles
con sus ramas
impregnadas de cariño,
luciendo desprotegidos
tristes y secos,
como rogando el abrigo.
El naranjo
se vé hermoso
y muestra hojas y azahares
perfumando todo el tiempo,
en cambio,
el pobre granado
se vé muy seco y vencido
con la inclemencia del frìo.
¿El barraco?
apenas vive
pero su aroma està intacto.
Me parece revivir
una tarde en el cerro
en este tiempo de invierno.
Al mirarlos imagino...
¿como serà su lenguaje?
tal vez ese almendro inmenso
pelea con el naranjo
al verlo tan verde y bello.
La pita ...
en una esquina
se muestra como coqueta
nunca pierde su verdor
y su atuendo es mas perfecto.
El pasto
està contento,
a èl le gusta este tiempo.
El floripondio
se vé
como maldiciendo al viento
pues sus hojas lucen negras
quemadas
y lacias
con las heladas.
En un pequeño rincòn
se encuentra una planta erguida
es la Violeta de Persia
ella vestida de rojo
se vé radiante...
se mira con el naranjo
con la pita y con el pasto
y se rièn en silencio
El ave del paraíso
está felíz,
lo presiento
ella luce,
los colores mas perfectos
sus flores revolotean
cuán pájaros en el centro,
creo que se confabulan
para burlarse
del resto....
Bueno
que le van a hacer
los àrboles tambièn sufren,
y tambièn
como en todas partes
hay algunos mas contentos.
mes de julio 2005- |