todo lo que me diste fue tu maldito silencio. Cuantas noches pensando en que no debía reprocharte las palabras que me decías, los concejos que, a veces, no me dabas. Siempre intentando ver el lado positivo de nuestras conversaciones, y ahora. Ahora vienes a callar, intentas dejarme sin argumentos y sólo te limitas a usar el silencio como recurso mortal. Qué es lo que estás pensando ahora? De seguro alguna manera para dejarme sin palabras. Pero no vas a lograrlo. Tengo suficientes razones como para discutirte.
Y otra vez tu maldito silencio. Hasta cuando? Esa estúpida mirada que simpre pones antes y después de nuestras charlas, me fastidia. Tan tierno y enamorado, y todas las veces dices al terminar que tengo razón aunque no la tenga. Y la estúpida sonrisa con la que pretendes arreglar todo, es insoportable. Y otra vez el silencio. Te aborrezco, y desearía poder dejar de mirarte a los ojos. Pero hay algo... algo en tu mirada que... que no me lo permite.
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