VOCACIÓN
Por. CALARA
Juega la lústrica niña
a fingir, con una almohada,
en maternal fantasía,
un vientre bajo su falda:
"Estoy esperando un hijo..."
monologa al lucubrar:
"... hoy día lo fui a tener
y vengo del hospital."
Y a su muñeco de trapo,
siguiendo su vocación,
la niña mece y remece,
poniendo a prueba ese don.
En su pequeño regazo
vivifica con ternura,
en candorosa ilusión,
a la inerte "criatura".
Con profunda convicción,
con la vocación más pura
la protege, acurrucada,
pegándola a su esternón.
La cuida poque es "su hijo";
la abriga con su calor;
le dice palabras dulces
de acuerdo a su vocación.
Le canta la nana aquella
que su madre le cantaba
para inducirla en el sueño
al fin de cada jornada...
Pero el tiempo ha transcurrido
y la niña ya creció.
No es una almohada su vientre:
hay un fruto en esa flor.
Ahora está esperando un hijo;
(cambió el juego por amor)
lo alberga en su púber cuerpo
siguiendo su vocación.
Es tesoro sacrosanto.
Es un regalo de Dios.
pronto lo tendrá en sus brazos...
Pronto el gran día llegó:
Tras sus dolores, y el llanto
del hijo que al mundo dió,
se regocija la madre:
¡Cuánta sublime emoción!
Ya se ha cumplido aquel sueño
que aún párvula forjó.
Velará por su pequeño
le prodigará su amor.
Ser madre ya no es un juego
sino su mayor misión:
¡Sacrificará su vida
por cumplir su vocación!
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