Hoy será
sobre la gente,
la que de tanto sufrir
contagia a su prole.
No sabe de psicologías
ni de pedagogías.
Se alimenta mal,
duerme mal,
no trabaja
o trabaja demasiado,
la que ríe con dolor,
la que llora,
la que siente el zarpazo
de esta triste sociedad
y se moja
de una lluvia de penas
de la que no ve las nubes,
la que sube
calvarios de pesadilla,
la que denuncia en sus ojos
opulencias desmedidas.
La suela de los zapatos
del primer mundo,
que emigra,
la que quema,
la que sube a las pateras,
la que no come
y malvive
en chavolas y favelas.
Hoy escribo a su inocencia
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