Me enfrenté con esos pequeños seres de piel resbaladiza que me observaban con grandes ojos lánguidos, desafiantes. Con decisión y sadismo, los decapité y les extraje los instestinos con toda mi furia. De de la lucha solo quedó una estela de esqueletos hacinados...
Durante el ágape le gustaba ponderar de su oficio ¡Era un hábil cocinero en la preparación de pescados y un excelente degustador, solo eso..!
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