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Inicio / Cuenteros Locales / Nacho_Gallardo / Las Follé A Las Dos

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Hoy tuve relaciones sexuales con dos hermanas. A la vez. Una era más o menos gordita, pero muy bellos ojos. La otra, piel canela, tenía unos senos hermosos.
Vinieron a verme bastante tarde, pasado la medianoche. Trajeron dos botellas de pisco y coca-cola. Nos tomamos una en cuarenta y cinco minutos.
Antes de aquella oportunidad, había besado apasionadamente a la mayor. Sus labios, labios pecadores, dulces, nubes del cielo avasallador. Los follé de lo lindo.
Siguió la menor. Sus pezones encandilaron mi visión. Sólo distinguí la luz con la lengua. Agrio. Dulce. Salado. Helado. De chirimoya. La follé de lo lindo.
La mayor gritó más, quería impresionarme. La menor se dejó seducir. Su falda no fue obstáculo para penetrarla. Si. Más. Dame más. Fuerte. Sus pezones. Mágicos. Su lengua. Dorado el plasma de su silueta.
Mi cama es de una plaza. Estábamos incómodos. Los besos, cómodos y eróticos. Besos. Fuego. Dulce. Agrio. Sus cabellos. Su respiración. Sus pezones.
Oh no, jamás había hecho esto. Hermanas, o enemigas, o fuego. Amor. Oh si.
Cada vez se incorpora más la insinuación voraz de las llamas. Ya no queman. Inundan de pánico extasiado la habitación.
Déjame sentir tu sabor. Deléitame con el aullido matinal de la hoguera. Masajea mi vientre mientras reblaso tu lecho de miel encendida. Eres hermosa. Soy hermoso. El cielo es hermoso.
El catre aúlla. Tu mirada lo revoluciona. Su mirada lo paraliza. ¡Alabado seas, señor!
Espera. La pistola está cargada. No. Si. Espera un poco. Es tu turno. Tus pechos. Tu piel, sangrienta. Sangre. Llamaradas. Me gusta el fuego. Tu mirada. Su mirada. Su sangre.
Frente a frente. Dame la espalda. Corazón invencible. Mancha imborrable. Es fácil.
Se fueron y yo, pendiente de la razón, espero un segundo intento. No doy más.
No me ames. Yo no te amo. A ti tampoco. A ella menos. La alfombra está al revés. Confío en ti. En tu sien. En tu vuelo. Dorado. Manantial inmenso. Cristal milenario. Una vez más. Quizás esta sea la última vez que nos veamos.
Descansa. Siente. Llora. Folla. El amanecer ya no es tan lejano. Salud.
No te quiero y jamás te querré. Quiéreme tú. Y tú también. Oh si. Te espero mañana temprano, sola. O acompañada.-

Texto agregado el 23-11-2005, y leído por 85 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
2007-07-26 09:54:14 Nieztsche habla que el prosista ideal es aquel que roza la poesía, en esta narración desenfranada te culeas a la poesía, y, en mi modesta opinión: de manera exagerada. Me recuerda a Sade por el lenguaje. (no por las ideas, Sade es un genio olvidado y mal leído) hammill
2007-01-24 22:13:24 ESTA BIEN NARRADO. donclonaldo
2006-01-16 15:58:03 y te crees poeta... edmundo_silv a
2006-01-13 19:27:20 te devuelvo el comentario, es una.... artriego
2006-01-13 19:27:19 te devuelvo el comentario, es una.... artriego
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