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¿Por qué escribo? Escribo, porque si no escribiera se atascaría mi pecho con piedras complejas de cotidianidad crónica. No tocaría con el deseo lo divino, ni espantaría con carcajadas lo platónico, y me limitaría a desigualar mis respiros con simplicidad de carrera. El corazón no sabría mas que menear sus músculos, y se entorpecería si un poema osara tocar su puerta. Luego caminaría a la velocidad de todos, comería lo que ellos comen, y me bañaría si es que el resto se une. Me plasmaría atento en un chisme, discutiría el peso del trasero de la vecina, en lugar de preguntarme que es lo que tienen sus ojos. ¡Ay! ¡Si no escribiera lo que siento! De lo atiborrado de despojos, no habría cabida para naturalidades del alma. No cabrían pensares nuevos, y sin duda que no incursionaría en la eternidad del gato. Me conformaría con las verdades de los politiqueros, e ignoraría en ojo siego colectivo sus enriquecimientos ilícitos. Se transformaría en mecánica mi idiosincrasia, y me temblarían en truenos metálicos los suspiros del alma. Diría lo que todos dicen y seria “un buen chico”, me acostaría temprano a descansar los labios de tanto besar traseros. No seria dueño de un miedo terrible hacia el conformismo de conciencia ante la ineludible certeza de un futuro con muerte sin recuerdo, pues la muerte física de todos no seduce al temor. Si no le hiciera caso a estas toneladas de impulsos gravados en letras que se derrumban desde la montaña mas grande de mis deseos, seguro quedaría chamuscado mi brío en el asfalto de las derrotas predestinadas. No es sabio ignorar esa avalancha, no es justo que me quiebre antes de ceder, la verdad, no sé como mas vivir la vida, y por eso escribo. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |