¿Existo?
¡No lo sé!
Quizá nunca he aprendido
a conocer ó a ser.
Existir no es ser
si nunca se aprende
a perder.
¿Vivo?
¡Yo qué sé!
No me importa el destino,
vivo al azar,
no tengo camino,
yo vivo perdido
y siempre confundido.
¿Siento?
¡Eso no importa!
Soy una persona sin corazón
y si tú me amas
pierdes tu tiempo
porque, en mí, lo único dentro
es odio y tormento.
¿Sueño?
¡Para qué!
A nadie le importa mi camino,
soy solo uno más en el olvido
y si me detengo
nadie escucharía mi lamento.
¿Despedida?
¿De qué serviría?
Pues solo con irme,
solo con eso bastaría.
¡Me voy!
No pienso dar explicación,
¿para qué?, si no tengo corazón.
¿Lloran?,
no lo puedo entender,
¿por qué estando con ellos
no me supieron comprender?
Pero como antes les hice saber:
Existir nunca es ser
si no se aprende, antes,
a perder. |