|
Me da pena oir a Serrat Nunca antes me había dado cuenta de cuanta pena me da oír a Serrat ahora que no estas conmigo. Oír por ejemplo “mi dulce poema de amor”, recordar esas noches de borracheras a punto de copas pegoteadas de vino tinto; darme cuanta de que esa era una instancia que amé demasiado, tanto que no puedo dejar de llorar mientras recuerdo: Tú sentado sobre la alfombra con la copa en la mano y tu espalda apoyada en mis piernas, cantando tan lindo como lo solías hacer, yo mirando ebria tu boca teñida de negro (por el vino), amando tus labios que siempre amaré. Lo dos ebrios cantando fuerte a las cuatro de la mañana, dejando escapar nuestra pasión por la música mientras entonábamos “balada de otoño”. ¿Te acuerdas que lloraba instantáneamente cada vez que ponías esa canción?, es que me acuerdo de lo triste que fue el día de lluvia en que se fue mi padre. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |