Un regalo, en un momento dado
Vengo como un conocido que te conoce
a darte la mano cuantas veces pueda.
Porque es lo único valioso que tengo,
porque es lo único posible que suceda.
Y aunque la sombra nos siga y nos cubra.
Porque toda alegría no es si no hija de la pena,
hay un lugar cálido donde esperar la lluvia,
poder ver pasar las nubes grises y la luna.
Y sentir que tus puertas siempre estarán abiertas.
Vengo como un conocido que te conoce
a darte la mano cuantas veces pueda.
Porque quien menos tiene es quien más da
porque debo años de tus tiempos de soledad.
Sólo quería entregar letras y una idea.
Sólo quería sentir alguien que riera,
y encontré casi mi alma gemela.
Que no se cansa de darse completa,
sea con su cuerpo, sea con su amor.
No somos dueños del tiempo ni del destino,
ni siquiera sabría si de nuestras emociones.
Y aunque las preguntas inquietan mi sensación,
como tantas veces la razón destruye la unión,
que vengan si es por tenerte cerca.
Vengo cono un conocido que te conoce
a darte la mano cuantas veces pueda.
Porque no importa cuantas noches no te vea,
porque no importa si no puedo recibir tu olor.
¡Que todas esas preguntas, días y noches vengan!
Porque son ellas quienes me llevaron a tu corazón.
(Enero 2005)
Nota: Ha de ser este texto, el único escrito casi forzadamente, que el autor al menos no recuerde, bien cuál era la idea o el sentimiento detrás de él. Ha de ser el más vacío, y extrañamente coincide en su destino, también con un corazón vacío. De modo que en mi opinión, este "poema" no merece comentario alguno.
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