Sé que hay cartas
que nunca llegan a casa,
y otras, que no vuelven jamás.
Pero ésta, llegará a tí.
Y abierta de par en par,
sobre tus manos;
habra de llorarte tu adiós,
como pequeña letanía,
y de aplaudirte cada beso
como una sonrisa silenciosa.
Habrá de dibujarte
de cada paso, cada historia,
cada pensamiento, cada silencio.
Sé que hay cartas,
que nunca abrirás,
para no cruzar al pasado.
Pero ésta,
habrá de llamarte desde tu sueño
más profundo y entregado,
y soplará sobre tus labios
como viento polar.
Porque hay cartas vacías,
como la soledad y el egoísmo,
como la avaricia desmedida.
Pero hay cartas
que tras un sello
son un portal eterno a la luz.
|