No puedo concebir lastimarte en mi lecho de muerte, no puedo, no puedo perdonarme, te compadezco joven aprendiz de poeta, no soporto ser testigo de tus lágrimas, tu dolor es inconmensurable, prefiero morir en este instante, antes que sentir otra gota de sangre, que inevitablemente se deslizará sobre mí, para caer sobre la tumba de tu amada.
|