La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - poeta_triste - 'El autobús'
El autobús
Para Cesar el mundo lucía igual que siempre. Las calles sucias, el tráfico congestionado, alguna guerra sucediendo en el medio oriente, algún político desviando fondos, las clases de matemáticas siempre difíciles, y la parada del autobús casi vacía frente a la universidad.
Abordó el autobús en silencio, pensando en el sermón que le daría su padre al saber que tendría que repetir matemáticas el siguiente semestre. No encontró asiento, así que tuvo que conformarse con realizar el viaje de pie.
Frente a él se sentaba una muchacha cargando unos cuantos libros, era bella y sencilla (se notaba por su forma de vestir y su maquillaje ligero). No podía ver sus ojos, pero su cabello era castaño oscuro recogido improvisadamente hacia arriba con un lápiz como sujetador. Un pequeño mechón caía sobre su ceja izquierda el cual ella soplaba para que no interrumpiera su lectura.
La escena cautivo a Cesar al instante y no se le ocurrió otra cosa más que hablarle.
- ¿Disculpa, que lees?
- Es algebra, nada interesante.
- Bueno yo soy pésimo para las matemáticas, por lo visto voy a repetirla ocho veces.
Ella sonrió. La cara del muchacho mostraba una pequeña sonrisa que a ella le encantó, además de sus ojos negros casi penetrantes y su cabello despeinado por el viento que entraba por la ventana del vehiculo. Parecía un buen muchacho, de esos que hacen amigos fácilmente.
- Soy Claudia. ¿Qué semestre haces?
- El primero de ingeniería mecánica, ¿y tú?
- El tercero de arquitectura.
- Yo soy Cesar y es un placer conocerte.
La voz del muchacho temblaba un poco, tal vez por los nervios o por la carretera llena de cráteres de asfalto por la que transitaba el autobús. A ella no le importó. Estaba buscando cualquier excusa para cerrar el libro y distraerse un poco.
- Me gusta tu peinado - Dijo él. -, es muy original.
- En cambio el tuyo está pésimo, si quieres te presto un lápiz.
Ella sonrió de nuevo. Sus labios eran hermosos, pensó Cesar, igual que sus ojos castaños, y siguió hablándole.
Discutieron un poco de algebra y un poco del clima. Hablaron también del lápiz enredado en el cabello de Claudia y del sermón que esperaba a Cesar en su casa. Rieron un poco, como viejos amigos mientras los demás ocupantes del autobús los miraban de reojo. Claudia comprobó que el muchacho era noble, y Cesar lo interesante que era ella. Hasta que al fin Claudia accionó el botón que le indicaba al chofer detenerse en la siguiente parada.
- Ya casi llego a mi parada. ¿Tu donde te bajas?
- Bueno, en realidad debí bajarme cuatro paradas atrás.
- ¿Y por que no lo hiciste?
- Es que me agradó mucho hablar contigo, y además puedo regresar en el otro autobús.
Ella sonrió y le dio un beso en la mejilla justo cuando se detuvo el vehiculo.
- ¿Tienes teléfono? – preguntó Cesar.
- Si, pero te lo doy cuando nos encontremos de nuevo.
- ¿Por que?
- Para probar al destino... – Claudia sonrió y prosiguió diciendo – como a las cuatro de la tarde en la cafetería de la universidad.
El sonreía mientras la miraba bajarse. Su forma de caminar era exquisita. La manera como lo miró justo antes de perderse detrás de la puerta lo hizo ruborizarse un poco. Tal vez se había enamorado.
Una anciana entraba al autobús y Cesar le ofreció el asiento que había desocupado Claudia. El mundo parecía cantarle y no era igual que siempre como creía. Definitivamente se había enamorado.
Entonces abrió los ojos...
La extraña sentada frente a él cerró un libro de algebra y accionó el botón de la parada. Seguía viéndose hermosa con esa extraña manera de recogerse el cabello con un lápiz y ese pequeño mechón cayendo sobre su cara. Cesar tomo el asiento que ella desocupó y la vio dirigirse hacia la puerta. Nunca mas la vio de nuevo.
A fin de cuentas el mundo seguiría igual que siempre...
Texto de poeta_triste agregado el 21-12-2005. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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