La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - Kaish-Hunker - 'Relatos de sexo 1-Narraciones eróticas, para nada groseras ni vulgares. Simplemente, un homenaje al sexo.'


Relatos de sexo 1-Narraciones eróticas, para nada groseras ni vulgares. Simplemente, un homenaje al sexo.

Emilio estaba vestido simplemente por una toalla. Una toalla blanca que bajaba dese su cintura. Su físico era hercúleo, sus pectorales estaban bien definidos, y cada uno de esos pequeños trocitos de abdominales, además de unos fuertes brasos venosos. Tenía un rostro hermoso, y su piel era blanca como la nieve.
Se acostó envuelto en esa toalla en una tabla que media de largo lo mismo que su cuerpo, y de ancho, como una cama de una plaza.
Al lugar, al pequeño y luminoso lugar, entró ella, Juana. Era una mujer extremadamente delgada, de cabellos largos y negros. No tenía un busto exagerado, pero sus nalgas eran casi perfectas. Se acercó a donde reposaba Emilio y de un sensual y rápido tirón le quitó la toalla.
Emilio, que estaba acostado boca abajo, quedó con todo su hermoso cuerpo al descubierto, y no le importó.
Juana, que vestía un vestido rojo, de una tela muy fina, se montó sobre el ano de el hombre. Era un inocente par de blancas, poco vellosas y gelatinosas nalgas. No era un culo de deportista, firme y pequeño, era perfectamente redondo, sin grasa, pero redondo. Juana gozó mucho ese momento.
Luego, se quitó el vestido y su vagina y su vello púbico entró en contacto en ese inigualable culo.
Ambos gozaron y sintieron mucho placer.
Ella quedó completamente desnuda, y su perfecto ano tambien se abría sobre el de el hombre. Sus pequeñas pero suficientemente interesantes tetas, colgaron en el vació, esperando estrecharse con el cuerpo masculino.
Ella le acarició la espalda, de arriba hacia abajo, y luego los brasos. Fue un momento de exitación y sensualidad increíble.
Él no lo pudo soportar más, y se dió vuelta, para ofreserle a la mujer que lo montaba, su para nada violento pene velloso. Ellá lo resivió con sumo placer y alegría. Lo tomó con sus manos y las caricias comenzaron a hacerce mas intensas y abarcativas y el sexo fue desenfrenado, silencioso y perfecto.


Texto de Kaish-Hunker agregado el 22-12-2005.
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