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Rencorosa Esperanza Tu cadaver me arrojo a la misericordia de un extraño, mis errores hicieron deleite de tu inexistencia apartandome de tu memoria para toda la eternidad. Sintiendo tal falta de orgullo, pense tal ves en desalojar mis sentimientos y convertirme en un nudo de desdichas, pero tan poca acogida es la resolucion que proclamo, que ni siquiera mis brazos me obedecen y mi mente aun tiene el anzuelo enterrado en tu mirada. Debo suponer que mi unica salida es morderme la lengua, que como una lanza, pefora mis labios y se hunde en tu pecho dejandote inmobil, asi yo podre recorrerte, devorarte, saciar la sed que mi reproche a implandado. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |