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Ridiculeces del envejeciendo El hombre se reía de la mujer engrudo que cada cinco de noviembre dice cumplir treinta y nueve. Mientras, procuraba que el viento no alborotase los ralos cabellos oriundos de su sien derecha y emparrados a golpe de agua y peine sobre el desierto encimero. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |