El insulto
Los hombres pasan la vida como sombras, si no han conocido el miedo en la punta del cuchillo, era yo casi un muchacho, cuando en mi arrogancia el insulto salio de mis labios.
El viejo Gómez terror de las pulperías, solo dibujo una sonrisa y vi. en su ojos la ira contenida.
Esas palabras quedaran grabadas, como el símbolo de mi bobería.
-vos viejo mal parido deja de perseguir a la florinda , no ves que no le gustan los huesos flacos-
Huesos flacos que tontería, que poco inteligente había sido.
Ahora que el polvo barre tus cenizas, te pido perdón, fue fácil el insulto cuando bien sabia , que te habías enterado de que era yo tu hijo, el que en tantos pueblos olvidados en el tiempo buscabas. Padre ayudame porque aun sigo siendo sombra.
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