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el castillo y el ojo de la historia
El castillo y el ojo de la historia
Una oscura tarde de otoño, llegamos al castillo, el sol agonizante dejaba su trono a la majestuosa noche, a los lejos escuchábamos el lastimero canta de un pájaro.
Subimos la cuesta y ante nuestros asombrados ojos como una giba inmensurable vimos el gran castillo.
Penetramos en la gloriosa y tétrica morada, recorrimos los salones y en todos ellos vimos
cuadros de batallas, al frente de poderosos ejércitos un hombre de barba azul y gran porte sonreía, a pesar de que la pinturas habían sufrido el paso del tiempo , veíamos en sus ojos la llama infernal de la locura.
Al doblar un estrecho corredor iluminado, por una luz natural que se filtraba por la terraza, alcanzamos la entrada a un estancia desnuda salvo por una mesa amplia donde largas sillas estaban alrededor en forma alborotada, las telas de arañas dibujaban presagios funestos en los vértices del recinto.
De pronto sentimos pasos, y una voz agónica suplicante, que se amplificaban en la mortuoria sala, se abrió una puerta lateral y lo vimos.
Barba azul arrastro el cuerpo ensangrentado de un niño, las manos del pequeño eran pequeñas flores enrojecidas y mutiladas, con deleite enfermizo lentamente comenzó a ultrajar el cuerpo.
El demoníaco personaje levanto su cabeza y permaneció por unos minutos como un sabueso olfateando el aire, dejo el cuerpo de la pobre criatura en el suelo, y con paso lento se acerco a unas de las sillas y se sentó.
En 1440 a instancia del obispo de Nantes, Gilles de Rais fue acusado de herejía, asesinato,
y sodomía.
Hay una puerta, si la abriéramos el animal, se escapa como el esclavo que encuentra una salida.
George Bataille
Texto de sorias agregado el 05-01-2006. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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