Corría, corría por la selva. Era el tigre más majestuoso, envidiado por sus compañeros.
Su maravilloso color, sus rayas, su belleza… era un ser incomparable, fuerte y poderoso, imponente y veloz…
Su cara al viento, sus correrías persiguiendo animalejos para comer, su libertad, su vida.
¿Quién se imaginaría que aquel es el mismo que en la cabaña del cazador sirve como alfombra?
(13/06/2005) |