Buscando desesperadamente la noche, nuestras manos suaves y ligeras, poco a poco se van acercando a nuestros cuerpos y el roce inocente de tus labios adquiere fuerza entre los míos, comenzando este amor detenido por el tiempo.
La luz recae en nuestras formas y un eclipse nace al juntarme contigo. Surge en mí la necesidad de alejarte y besar tu cuello como si fuera la última parte de tu cuerpo por recorrer. Subir desesperadamente a tu oreja, apartar tu pelo y delinearla con mi boca, olvidando la suavidad entre amantes.
No quiero descuidar tus labios y los busco para acogerlos entre los míos, para darnos un beso que pueda transmitirte lo mucho que te amo. Por segundos mi cuerpo se limita a sentir esa caricia cálida de nuestras bocas y ahora tú comienzas a rodear mi cuello, acercando tus respiros a mi oído mientras me disuelvo en ellos antes de perder la noción de nuestro entorno. Sólo busco sentirte incansablemente en mi piel y que el tiempo demore su presencia ante nuestros ojos.
Tendidos, uno sobre el otro, trato de crear algo que aún no sé qué es, pero que nacerá por las caricias, besos y ocultas expresiones de placer. Te siento cerca, tu piel toca a la mía y a veces se junta como si quisiera ser una sola textura. Seguimos con el vaivén de nuestras manos y mis piernas inquietas por lo que siento, se mueven, se estiran, se abren, tratando de que tu cuerpo se una más al mío. Cedes a este movimiento natural y pareciera que mis brazos te llevan más arriba y luego te hicieran descender, mientras deseo sentir más presión sobre mi vientre y el roce de tu sexo contra el mío. Ligeramente mi espalda comienza a dibujar un arco y tu boca peregrina por mi cuello, para hospedarse entre mis pechos que reaccionan a tan ansiada llegada.
Vuelvo a desesperarme por tener tus labios entre los míos, que nuestras lenguas sientan las ansias de nuestro contacto, mientras que un te amo brota sincero en ese momento. Quiero acercarte más a mí, sentir que estás dentro y lo pienso a cada instante, sola, contigo, mientras escribo, mientras te beso. Enlazar nuestros cuerpos y formar uno, unión que me es tan cercana al volver a estar entre tus brazos.
Busco desesperadamente la noche para que nuestras manos suaves y ligeras, comiencen lo que he escrito hoy y que ese momento sea sellado con el más eterno y dulce beso que podamos concebir. Apoyas tu cabeza sobre mi pecho y nuestros párpados ceden al sueño, y el sol ausente en nuestros pensamientos, dicta que ya es tiempo de empezar otra vez.
|