Te llevó la noche
y creí ver abiertas las puertas del cielo,
quizás entraste en el de puntillas
con una presencia que retoma tímida.
Yo desde aqui alce la mano del alma
para provocar un adiós a tu ausencia,
tan solo noté humedad en mis mejillas.
A la noche reclamé su atrevimiento
en la tarde ya te habías ido. |