Iba por la Avenida Constitución en mi Ferrari a 250 kilómetros por hora y de tan rápido que iba empezaron a formarse unas bolas de color azul metálico que se alcanzaban a ver por el parabrisas y las ventanas, no se si fue por que rompí alguna barrera, el caso es de que abrí la venta y agarré una de esas bolas y la metí al carro. Te la puedo mostrar cuando quieras, la tengo en mi cuarto.
Un día iba de camino a mi rancho en la troca, para visitar a la familia. Era un día por demás caluroso y cuando entré por el camino de terrecería se me atravesó una res y no alcancé a frenar, entonces la atropellé y ésta cayó en la caja de la camioneta. Lo increíble fue que cuando llegué al rancho, de tanto calor que hacía, la res ya se había cocido y pues nos la comimos.
Una vez transitaba en mi carro por una de esas calles que están empinadísimas y me fallaron los frenos. Sabía que tenía que actuar rápido, entonces decidí romper el tablero y agarré el indicador de velocidades y lo bajé con gran esfuerzo hasta el cero y así logré salvarme. |