Paisajes atiborrados de hambre,
Micros y autos transpirados,
hombres con suelas débiles,
mujeres con "menocausas",
niños y sus globos confitados,
ancianos auguardando el tren del "nicho"
Perros lacerados orinando rabia
Gatos y la prostitua del tejado.
Calles sujetas y humilladas
por el recelo inacuto de un escupo,
alamedas con lenguas de oro
carceles enfermas de ignorancia
amantes ciegos y sin manos
Vagabundos, sabios como una escoba,
Padres en la guerra del olvido
Hijos en la tregua del recuerdo...
y si las ventanas hablaran
jámas habría concluido este poema.
"...Del oraculo habitual"
Macrúz. |