. El sabor de la carne.
Una noche, mientras caminaba por los míseros, y mal olientes barrios de Bs. as
me llamo la atención cierto letrero que colgaba de una destartala vivienda,
Entrá y descubrí el sabor de la carne.
Pensé que alguna puta apestosa y degenerada, estaba haciendo propaganda de su arte, como estaba aburrido y deprimido cavilé, que una buena mamada me levantaría el ánimo
Al ingresar a los limites de la casucha , sentí un olor a orín nauseabundo, y no tarde en descubrir que a mis costados una especie de canaleta, discurría con el detestable fluido.
Al llegar al final del infesto pasillo, una harapienta vieja me dio la bienvenida, y con una voz cascada me invito al interior de la vivienda.
Una vez que penetre en el viciado ambiente, digo viciado porque un olor a carne rancia, reinaba en el lugar, la leprosa vieja desapareció tras una puerta.
Tome asiento en una destartala silla, a la espera de no se que, y de pronto apareció un gordo desnudo de piel blanca y peludo, diría que semejaba la reencarnación de un primate, vi que sujetaba una soga, de la cual comenzó a tirar, arrastrando a una muchacha flaca esquelética , les digo la verdad la cosa comenzaba a excitarme.
El gordo baboso, con sus manos cerosas y regordetas, jugueteaba con los tímidos pezoncitos de la lánguida muchacha.
Les cuento amigos, que no puede detener, el impulso de manipular mí cargada verga.
Pasados unos minutos, el mastodonte descargo, su caliente leche sobre la blanca piel de la nena y literalmente, la aplasto, y no me pregunten porque, me tente y como, hasta el punto que se abrieron puertas y varias caras pálidas y ojerosas que me observaron.
Retiraron entre tres purulentos jóvenes, a la masa gelatinosa en la cual se había transformado la joven.
Al girar mi cabeza, vi. que la vieja gibaza y repugnante con una mueca horrorosa , me informaba, que la cena estaría lista, dentro de dos horas.
Esa noche la cena no me cayo pesada, ¿sera por el sabor de la carne? jjijijij
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