El más allá
El artista espera la muerte, los hombre llevan el odio y el miedo en sus corazones. La puerta se abre, las cadenas golpean el cuerpo, atrás de esta escena, un cuadro, como un ojo delator muestra los cadáveres en las arenas del infierno, cuerpos retorcidos en pantomimas angustiantes expresan su horror.
Todo será secreto, tras las paredes, deformado, mutilado, con su rostro surcado por las cadenas, el artista engendrará una nueva venganza.
El sótano se inunda, las grises paredes chorreantes, ocultan negros abismo, una escalera herrumbrosa se sumerge en las negras aguas.
El más allá abre sus puertas, ojos muertos, dilatan en la opereta infernal, sus necrofilias pupilas.
Llegan los muertos al hotel, séptimo portal del infierno, el olor de la cripta invade el espacio.
Afuera la realidad se multiplica, se desdobla como un manto sombrío.
Aquelarre de la sangre, orgiaza morbosidad de la carne corrupta, aquello que espía en los senderos espinosos y tortuosos sonríe.
Con orgasmo, el gusano que profana la carne, se relame, y las momias bajo la luz de la luna, en las lechosas arenas del tártaro, rinden tributo a su dios infernal.
Este fue un muy humilde homenaje a lucio fulci director de cine italiano 1927 -1996
Pero como dijo un amigo y hermano cuentero, las excusas no se filman, tampoco se escriben.
El más allá es una película de este director de culto.
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