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Los caníbales son injustos La noche se empina sobre el mundo mientras se mete por cada tronco, y se recuesta en cada hoja. Sentí sus pasos hace tres días, multilaterales, y cada vez los siento mas cerca. Ayer pude percibir sus respiraciones, y sus miradas me quemaban la espalda. Una parte del documento donde se acomodaban los riesgos adjuntos a los beneficios, entablaba la posibilidad de que caníbales casi extintos merodeen la zona, y luego yacía mi firma aceptando la proposición de ser un ilustre misionero. Hacer algo por la patria, por la necesidad de hacer participe de la creencia de nuestro estado al mundo entero, que nuestro Dios no permita que el mundo viva en una nube de ignorancia. Y ahora, que siento ya los dientes arrancándome con mordiscos, desenfrenados por un hambre que no dejará libre ni mi alma, me pongo a pensar si esta idea de meternos donde no nos llaman es voluntad de nuestro Dios. Me agobia el hambre, las energías me están abandonando en estado de presa fácil, ¡para unos caníbales irracionales! ¿Acaso no se dan cuenta que eso esta mal? Que allá en el mundo libre la cárcel espera para sus actos, que, que... yo no estoy hoy en mi libre mundo. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |