Siempre con la eterna duda, no eres capaz de dejarte llevar por el huracán del sentimiento. Aparece incansable el fantasma de la serenidad y lo comedido.
Déjame hacerte ver más allá de la razón o la teoría, déjame transportarte a otra dimensión, únete a la fuerza de estos besos mojados que gritan tu nombre.
No tengas miedo de sentir, ni a sentirte más que nunca. Fija tus ansias en mi alma y abrázala sin vacilar, sin temblores. Trepa mi cuerpo y mi mente, paladea el recorrido y sumérgete en un grito eterno.
Directamente, plena y convencida, te espero. Todos mis besos vibran y claman tu presencia. Acércate y muere conmigo.
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