Tomé de la nada lo que valía,
Formé con eso un rostro vivo
Un ademán de la locura
-escribí sobre esto-.
Grité al mundo lo de mi creación,
Al mundo sordo,
Creí cambiarlo todo.
Formé un cuerpo y le puse una corona de espinas, hielo y fuego,
Quizás sin rostro exacto,
Reí como la tierra debajo de los pies de la lluvia,
Sentí necesidad de llorar,
Mucho llorar, no parar jamás;
Y quise saber lo que pasaba
(nunca lo supe).
Vi lo que había creado,
Me llamaron creador, genio,
Otros mucho me llamaron idiota y confié en ellos,
Mientras yo me rascaba la cabeza,
Pués en dos cuerpos no caben
dos manzanas.
Quise experimentar con mi cuerpo,
Me lo prohibieron
Todo lo prohibieron,
Y sentí en ese momento que no era yo,
Oculté en el viento mi rostro,
Oculté en el viento mi creación, lo único mío.
Luego supe que siempre estuvo ahí y en realidad
Fui yo quien llegó después y la nombró.
Y nos escondimos,
Son muchas voces que aúllan
Y el miedo no es algo ocultable.
Y mientras moría recordé aquella frase
Que ya he olvidado,
Y tomé la materia que había formado a medias,
La otra mitad era yo mismo caminando.
Y le di un nombre,
La llamé mujer,
y ella a mi me nombró,
Me llamó hombre.
-en este punto comienza todo-
|