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malvado
Malvado
He dejado de masticar el trozo de carne, y la calma en mi mente se establece.
la calle despierta en la noche ,con su tarea destructiva, el vicio y el morbo transitan con paso firme, buscando saciar ansiedad.
El cielo esta encapotado, no tardara la lluvia en barre la inmundicia de las calles, tragaran los desagües, los restos de comida, las jeringas sangrantes de los drogaditos, navegaran hacia los ríos subterráneos de la ciudad, la sangre se mezclara con la mierda y todo es mierda, mas y mas mierda
La gente es sucia y vil , a veces veo los grandes centros comerciales, la gente corre se desesperada , consume , y se atraganta en un todo nefasto y destructivo, quisiera ser el arquitecto de un gran caldero y arrojar en su centro hirviente a toda esta lacra parasitaria.
La ciudad es un monstruo de ojos tiernos, te encandila con su luz, te abre la puerta y cuando te detienes es porque su veneno ya se instalo en tus entrañas.
Yo soy el verdugo de la noche, soy la sombra dentro de la sombra, soy el la reencarnación del temor en el cuerpo de un dios, si soy un dios, sin hijos porque los he matado.
Hoy me vestí con otra piel, cuando cruzaba la calle, vi. mi reflejo sobre las aguas de la acera y no me reconocí.
Tengo entre mis dedos sangrantes un ojo, me ciento un artista, mutilo y profano la belleza,
este ojo ya no vive , no tiene función, igual que el cuerpo que me mira con las cuencas vacías.
Mañana recubriré mi cuarto con un paño negro y con sangre escribiré, la palabra humano,
sobre ella descargare si semen, hasta sentir que he vejado su significado.
Tengo una visita en casa, he traído de la calle a un anciano hambriento, lo bañe, afeite, rezamos juntos una plegaria, comió y se marchó.
Odio el olor de la muerte, se te pega en la piel y te araña el alma, ningún suavizante te lo quita, es como un gran legado mortuorio que te abrasa y te carcome.
Siento que soy observado, escucho los ecos de otras palabras y llegan a mi, otros deseos .estos deseos apenas los entreveo, y cuando intento descifrarlos se mimetizan y huyen atemorizados.
Hoy camine toda la noche bajo el influjo, de extraños pensamientos, sentí un morbo compartido y multiplicado en otras conciencias.
Otras manos corrosivas de malevolencia, buscan la mías, espían sobre mis espaldas y firman con su almas el cheque sin fondo de la muerte.
Ahora en este punto de la calle, si aquí mismo donde la luz y la oscuridad se retuercen, cada una tratándose de imponer descubro la verdad.
Le hablo a usted que ha seguido mis pasos, que llego al final de este obituario de muerte,
le pregunto y espero ansioso la respuesta ¿Cuál es su morbo? sepa usted lector que en nada nos diferenciamos ,sea honesto cuando invite al anciano a mi casa¿¿ no esperaba usted, dar rienda suelta a sus ojos, con la contemplación de la sangre?
Vamos ahora que estamos, solos en esta calle de luz incierta, responda ¿que nos diferencia?
Texto de sorias agregado el 20-01-2006. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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