Hace varios años conocí a una poeta llamada Dolors, ella me había dicho en una ocasión que tenía termitas en su casa. Sin pensarlo dos veces, le envié un dinero para ayudarle a acabar con la plaga de termitas. Y de ahí surgió el poema. Es un canto a la amistad. (somos hermanas de locura porque somos poetas, los poetas tenemos algo de eso).
DOLORS
Y se produjo el milagro, por eso
sé que ambas compartimos
la pena parda y zurrapa, mi hermana
tú de canto, hermana de locura,
como también sé que la alegría de mi templo
sólo es el reflejo de ese tan tuyo
que te tiene por reinona, por lo cual
ambas nos miramos en el sediento
iris de la amapola.
¡Acércame a los sentidos termitas
de tu imaginación! aquellas que te hacen sentir
regocijo de peces
e igualan tu latido y el mío,
porque el tuyo a mi labio tanto duele.
Y ven a sentarte Dolors
a la orilla de estos besos,
que nos dejen ser sueño
como gran sueño es la misma muerte,
amiga, que nos dejen termitear,
que por siempre nos dejen.
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