Por esa puerta, esa bendita puerta.
Arrojé mi mano izquierda al fuego del lugar
Ese en donde todos gimen y beben.
Y esa puerta esa maldita puerta
Que sin pedirlo se abre.
De un lugar a otro,
Brisas, risas, prisas .
Muertos. Tuertos, puertos,
Somos la rima imperfecta de la poesía escondida.
El gran ojo llora y sus lágrimas nos empapan
O solo son rutinas que no pasan de ser un respiro.
Y esa puerta fija, latente
.
Tabaco, mujeres sentadas o muertas de vida
Y otros tantos cantando margaritas.
Y esa puerta ahí, siempre, mirando fija,
Un segundo, dos tres,
Mis zapatos la miran con miedo,
Gritamos juntos
Y el sol, solitario.
Todos solitarios!
Solitarias vidas, solitarias viudas.
Trayectoria inconclusa
Puerta incompleta, siempre abierta,
No pregunta nada,
Solo se cruza.
Puerta bendita. Puerta maldita.
Árboles lejanos.
Cuerpos que flotan por sobre
El momento en que se cierra la puerta,
La maldita puerta
|