Vine a buscar tu disparo
y encontré el guante encerrado
en tu piedad.
Vine a buscar tu risa filosa
en tu odioso color enfermizo,
y hallé tu márgen distante
junto a un borde mío.
Vine a buscarte y no te encontré,
sólo estaba allí una sombra
envuelta en otra sombra
y en tu piel... |