Si me intuyes leve como un telón de niebla
y tu mano hace huecos
en su textura pequeña.
Si me alcanzas con sólo respirar,
con alargar tu luz en la sombra aviesa.
Si me escribes con pasos maltrechos
en una senda anclada entre pastizales.
Si la corona holgada aún te lastima,
si echas suerte sobre mis harapos
y mi cruz divina. |