Pareciera que la noche se iría sin novedades, la cena llegó a tiempo -otra vez- y con el, una mansa digestión acompañado de sueño.
Se hallaba tibio y la seguridad del lugar, otorgabale serenidad para profundizar su descanso; sin embargo, antes de entregarse definitivamente al sueño, algo atrapó sus piernas y desmembró sus dedos; el dolor corrió por su espina hasta la garganta y antes de poder imaginar lo inimaginable, una punzada atravezó su axila y quitó el brazo del tronco; pronto la marea de sangre ahogaba su sorpresa y un pinche atravezó su estomago a modo de touché. Su cabeza fue removida por un juguete al tiempo que un hombre lo sostenia con tranquila mirada.
-Son 400 pesos señora-
-¿Tanto?- preguntó ella recostada.
-Si, fue dificil, un niño de 5 meses cuesta mas remover-
-Bueno, pero conste que lo convenido eran 300 pesos-
-Claro, la proxima le hago rebaja.- |