Réquiem
En la parodia cruel de este sueño que es la vida, su genio con fatigoso empeño se desnuda ante el pentagrama.
El artista como un sabio, iluminado bajo las estrellas de la noche azarosa, corretea por
el camino de la locura.
Ya nada queda de la sombra que fue; ahora en el sortilegio de esa rapsodia profana
bajo los profundos compases, navega en las aguas del conocimiento su ser.
En el anfiteatro, envueltos en luz los serafines ansiosos sonríen, y desde los altos palcos la muerte llorosa aplaude la locura del genio.
A MOZART
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