Aveces, cuando se esconde la luna
Se escuchan gritos
Desgarrando los bosques
Gemidos profundos
Aullidos lapidarios
Como un puñado
De piedras saltarinas.
Sucede también
Un sortilegio de bulla
De sudor y palabras
Gritos como un hijo al mundo,
Ecos grotescos
Como un gigante gordo
A veces, cuando se esconde la luna
Sueltan a los animales
Y ahí se reconoce
A cientos de humanos
Gritando, gimiendo y aullando.
“...Del animal más estúpido: el hombre”
Macrúz.-
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