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Inicio / Cuenteros Locales / Iwan-al-Tarsh / Una mariposa voló en Bogotá (a Mariposalunizada)

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UNA MARIPOSA VOLÓ EN BOGOTÁ
(Fábula con varias moralejas implícitas)

La fauna que habitaba este mundo azul lo consideraba muy bonito, pero algo aburrido…
Porque en él todo era azul, como un cielo sin nubes. Había matices, eso sí, desde el celeste hasta el turquí, mas aún así a ellos les resultaba monótono y los más jóvenes, en voz baja, llegaban a confesar que “estaban podridos de este chingado azul”

“Peor sería que hubiera humanos...”, apostrofaban los más viejos y conservadores, pero la prudencia de sus palabras no fue suficiente para detener el ímpetu revolucionario, que avanzaba como un tsunami.

Finalmente sucedió lo que era de esperar: se juntó un grupo dispuesto a cambiar el mundo, alineado detrás de un chivo bastante mal arreado. De inmediato, tal como suele suceder, la jerarquía eclesiástica encomendó a un frailecillo que se sumara al movimiento. “Por lo que putas pudiere”, fue la escueta explicación de los Sabios.

Fue precisamente el infiltrado quien sugirió que sólo el arte podría alegrar al mundo, azul y algo aburrido. Más de uno tenía pensadas alternativas muy diferentes, pero nadie se animó a expresarlas, ante la elocuencia del discurso quintacolumnista.

El quirquincho propuso probar con la música. Su moción fue aprobada de manera unánime y los demás se lo cargaron para fabricar un charango: pronto los alegres sones del Altiplano andino inundaron el mundo azul y algo aburrido. Todos encontraron que la música era buena, pero no fue suficiente.

De manera más o menos similar, con nuevas ideas, aciertos, errores, víctimas y victimarios, los bichos fueron probando con diferentes expresiones del arte.
Encontraron que todas ellas eran buenas, pero el mundo seguía siendo azul y algo aburrido.

Un día en que el cielo estaba particularmente azul, la gaviota se posó sobre una azul elevación del terreno y lanzó la consigna más revolucionaria de todas:
- Dejémonos de joder y busquemos otros colores –Fue su temeraria invitación.

Los demás, asombrados ante tanta audacia, quedaron petrificados. Parecía que el mundo (azul y algo aburrido) se hubiera congelado y que todo se moviera al ritmo insoportablemente lento de una película de Bergman.
Finalmente un tlacuache (mexicano, por supuesto) formuló la pregunta inevitable:
- ¿Dónde mierda conseguiremos colores en este mundo azul?
- Una mariposa volará en Bogotá –Fue su enigmática respuesta. - Ella tiene todos los colores del espectro solar –Agregó.

Tres meses después una de las partidas destacadas en la capital colombiana la encontró.
Estaba posada sobre una hoja (azul) y su colorido contrastaba con todo lo demás de una manera indescriptible.
Los pavotes ya estaban a punto de transformarla en objeto de culto de tanto admirarla (llevaban haciéndolo tres días, dos horas y veintiséis minutos) cuando una pequeña hormiga, inteligente –y algo celosa- los sacó del encantamiento:

- ¡La gaviota dijo que debía volar, no posar para ustedes, pedazo de giles!
- Es cierto, hormiga –Dijeron a coro los otros animalitos.
Y comenzaron a probar.

Hicieron ruido, la abanicaron con grandes hojas azules, sacudieron con furia el tallo que sostenía su frágil estructura y… nada.
Fue entonces cuando el zorro se adelantó y depositó sobre ella un beso. ¡Sí, un beso, aunque parezca mentira!

Los demás lo miraron como si estuviera loco y sin embargo… la mariposa abrió sus alas y comenzó a volar. Voló y voló, cada vez más alto, dirigiéndose aparentemente al sol. Es imposible relatar la angustia de las demás bestias, que pensaban en lo sucedido a Ícaro…

Pero la mariposa, que no era tonta, sólo esperaba la llegada de la noche. La luna (azul, blue moon) apareció majestuosa en el cielo de Bogotá y ella voló grácil hasta concretar un impecable alunizaje.

En cuanto lo hizo, un inmenso arco iris comenzó a desplegarse entre los dos cuerpos celestes (nunca mejor usada la expresión, porque eran celestes de verdad) hasta dejarlos unidos por el radiante camino.
Desde entonces, todos los animalitos de la tierra pueden admirar el colorido puente que matiza su mundo, con sólo mirar hacia lo alto.
060203





Texto agregado el 03-02-2006, y leído por 585 visitantes. (28 votos)


Lectores Opinan
2006-08-11 03:22:50 Bellísimo, bien por el zorro!!!, un beso puede aveces hacerte inventar colores. pene-lope
2006-07-16 03:01:51 todo por un beso... 5* aruald
2006-07-04 17:55:41 Genial, precioso cuento, si le quitas algunas palabras (aunque...) sería un maravilloso cuento para niños. gamalielvega
2006-05-19 18:30:02 me dejo un dulce sabor en los labios! gonzoyar
2006-04-28 03:14:52 Muy liviano tu cuento.Para leerlo en las noches a mis hijos.Muy bonito. BenHur
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