Viajaba hacía Tukamenistán (República Akslavaya, en la frontera con Kranstzyazabaijan). Era un vetusto y desvencijado minibus de mediana distancia, que hacía el recorrido de Hrastbazlakfa - Mertaduk (la capital). Transitando el cerro de Ankrazstta una falla mecánica nos obligó a descender del bus y esperar el siguiente (cabe aclarar que "el siguiente" pasaba por allí recien 3 días despues) lo cual no me causó una grata sensación.
Decidí, junto a Miguel, mi amigo mexicano que conocí en el Parque Nacional de Kreimstanchi, en Trazkisija, surcar el cerro por nuestra cuenta y llegar a Mertaduk en algo mas de 3 días.
Al llegar a una aldea, ubicada al descanso del camino, nos topamos con que solo se encontraban mineros y prostitutas, todos de diversas nacionalidades. Nepaleses, chinos, tailandeses, krastajianos, etc. eran de la partida en ese lugar, obviamente, ninguno tenía intenciones de entablar amistad con nosotros, y nosotros tampoco buscamos hacernos amigos de nadie, por lo tanto, nos aprovisionamos, y seguimos el recorrido.
Miguel tenía experiencia en cruzar selvas y bosques densos plagados de alimañas, pues en sus recorridos por las selvas salvadoreñas, panameñas y tambien mexicanas, había aprendido las mañas y la falta de agua no lo amedrentaba. Este cuate era capaz de sacarle sal a un arbol y leche a una ojota.
Nos adentramos en el temible Bosque de las Brujas, o como los aldeanos lo llamaban, "El bosque de Adrzuzu", un demonio de mal aliento y que en el pasado, cuenta la leyenda, fue amante de la Princesa Mirtha, pero eso es otra historia.
No era tan temible el bosque por las brujas, como por los mosquitos. Nos carcomieron la próstata y a fuerza de palos pudimos capturar y matar a uno, cuya carne nos sirvió de alimento por varios días.
Al llegar a un claro, Miguel advirtió que en medio se levantaba un terraplén, grande y misterioso. Este terraplén, cuenta la leyenda que fue una construcción antigua de los primeros habitantes de la zona, los famosos "Nheros Arazaties", quienes prentendían embellecer la costa del Río Aklhrafman, con una construcción fastuosa que el Rey Colombi mandó a hacer.
Me quedan 2 minutos para terminar la historia, cerrar mi MSN y pedirle a Dios que mi hermano haya dejado una puta porción de ensalada rusa con pollo en la heladera, asi que les resumo la idea:
Miguel tocó la construcción, se le gangrenó el oido y me dijo en voz baja e imitando a Neurus, el enemigo de Hijitus (nunca voy a entender porque imitaba a Neurus mientras se le podría el oído), me dijo:
"Ooooyeeee manottttooototototototototototototototoooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooototototototototototo ototootototototote, yo confío en tí, asi que te voy a dar los
U$S 50.000 que junté para que mi hija y mi esposa vivan en franca paz el resto de sus vidas, eres una buena persona
asi que se los darás ¿no?"
"Claro" le dije, y le aplasté la cabeza con una piedrotototototototototototototota grande como su confianza.
Junté mis cosas y me dirigí hacía la capital para comprarme un boleto de avión hacía Ibiza, al tiempo que pensaba en
la fiestotototototototota que me iba a llevar con la plata de este machoooooooooooooooooooote mexicano.
MORALEJA: Si tienen U$S 50.000 y estan a punto de morir, mejor no se lo digan a nadie, o van a morir antes. Pudranse con sus bienes y su guita. Porque si yo ando cerca...uh uh uh uujajaujaujaujaujauajaujauja (risa maléfica, al estilo Charles Bronson en el Vengador Anónimo XXIII "La Revancha")
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